Sucedió dos años antes; en aquel entonces yo tenía 27 años y mis compañeras de aventuras de dicha historia tenían 28 y 32. Para seguir con la línea de mis relatos no voy a poner los nombres de mis amigas, especialmente por respeto a ellas. Sólo diré sus iniciales G y A.

Describo rápidamente a G [...]